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Antes de decicirse a dar el paso que nos separa de la acuariofilia hay que tener muy claro que los peces son animales y no un simple objeto decorativo. Si queremos tener un acuario debe ser para atender a nuestros "inquilinos" lo mejor posible, tratando de crearles un habitat tan similar al suyo propio como nos sea posible.
Otro aspecto importante a considerar es cuánto tiempo y dinero se está dispuesto a emplear y ajustar el acuario a estos parámetros. En cualquier caso, resulta recomendable comenzar con un acuario no muy grande, que no exceda los 70 ó 100 litros, ya que posee el equilibrio justo entre dificultad y belleza.
Para un primer acuario (y también para otros posteriores) lo más cómodo es comprarlo ya hecho, lo que nos ahorra el montaje del recipiente y otras obras de bricolaje. En general estos acuarios vienen equipados con un "kit" de accesorios básicos y completamente suficiente:
Para saber el volúmen del acuario habrá que multiplicar:
En lo que se refiere a la ubicación, la luz directa del sol convertirá el acuario en una fronda impenetrable de algas filamentosas que tapizarán las paredes, los objetos y las plantas, debilitándolas hasta la muerte. Además la luz solar alterará la temperatura del agua, estresando a los animales
Consideración aparte merece el soporte, que deberá ser lo suficientemente fuerte como para soportar el peso del acuario y lo suficientemente grande como para sujetar bien toda su base, para evitar que el cristal se fisure y vacíe su contenido inundándolo todo... Es bueno colocar algún tipo de material que amortigue las vibraciones entre el soporte y la base del acuario, como puede ser, por ejemplo, poliestireno expandido.Así mismo, una toma de corriente cercana es fundamental para el funcionamiento de los aparatos (filtro, calentador, compresor...).
¡Y con esto sólo nos queda por saber qué meterle dentro!.
