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La Temperatura del agua de mar varía entre -2ºC (Aguas polares) y 42ºC (máximos valores registrados en aguas costeras someras). El rango de temperaturas en tierra es mucho más amplio y abarca desde los -68ºC (Siberia,1892)hasta los 58ºC (Libia, 1922). Esto da cuenta del gran poder termoestabilizante del mar.
Antes del desrrollo de los satélites era imposible observar los cambios estacionales de temperatura a gran escala, hoy en cambio podemos conocer la temperatura de la superficie marina a escala global con una precisión de décimas de grado centígrado. No obstante, la única manera de tener información de la temperatura en profundidad sigue siendo mediante medidas in situ.
La temperatura de la superficie del océano depende de la cantidad de radiación solar que reciba y de qué fracción de ésta refleje.En cualquier caso, la penetración de la luz solar es escasa y se reduce a los primeros metros (entre 15m en algunas aguas costeras y 200m en aguas oceánicas abiertas muy claras). Por otro lado, el mar pierde calor por conducción, ya que en promedio la superficie oceánica está más caliente que el aire, y por efecto de la evaporación, aunque es éste último el medio de pérdida de calor más efectivo, disipando del orden de 10 veces más que la conducción.
Distribución de la temperatura con la profundidad
Hoy en día, la temperatura del agua del mar se mide con termistores, que van midiendo y registrando los datos a medida que descienden en la columna de agua. De este modo proporcionan la información necesaria para la elaboración de perfiles. Observando estos perfiles, se observa que, en general, la temperatura del agua disminuye con la profundidad. Si miramos con detalle uno de estos perfiles podemos establecer claramente (de forma análoga ocurre con la salinidad) tres zonas con características bien definidas:
Movimiento del agua
No hay que perder nunca la idea de que el agua del mar está constantemente en movimiento. Aunque las estructuras suelen ser muy estables y tener escalas de tiempo de, incluso, décadas, su estabilidad es dinámica y las parcelas de agua se mueven y a lo largo de muchos miles de kilómetros, siendo sustituídas constantemente por otras nuevas. Las variaciones de temperatura afectan además a la densidad del agua, provocando movimientos verticales y circulaciones oceánicas profundas.